Archivos de February, 2010
And the Oscar goes to…
Feb 4

¡Peeeeeeeee! ¿Otra vez? ¿Cómo? Parece ser que la academia estadounidense de cine continúa rebajando más y más su aprecio por las buenas actrices y ha decidido nominar, de nuevo, a Penélope Cruz al premio Oscar a la mejor actriz de reparto por su papel en el musical Nine. No cabe duda de que Penélope es lo mejor de la película, pues ningún otro de los miembros del plantel del filme ha tenido el honor de estar en esa lista, pero es el momento de preguntarse, ¿De verdad la chicuela de Alcobendas es tan buen actriz? ¿O es, como decía un antiguo compañero de piso, que los Oscar no premian la calidad sino el efecto publicitario?
Sean cuales sean la pregunta escogida y su respuesta, solo nos queda esperar un mesecillo para ver si la morenaza que llegó al estrellato de la mano de Bigas Luna y soltando la perla aquella de Eres un guarro se hace con la estatua dorada del tío Oscar.
Tampoco cabe decir que mi favorita es, no doubt, Inglorious bastards, del dios de los ateos Quentin Tarantino.
J. Landa
Austen for technophiles
Feb 4
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I recently came across a version of Jane Austen’s Pride and Prejudice that tells the classic story using emoticons. No, honestly, I really did. What’s more, I’m recommending it to everyone:
http://bookshop.livejournal.com/1010612.html
As a quick summary of the plot it’s brilliant (I imagine it would be useful for anyone who has never really understood what was going on) and it made me laugh no end.
Pride and Prejudice is called Orgullo y Prejuicio in Spanish. Unfortunately I seem completely unable to pronounce the Spanish version of the title, and so challenge other non-Spaniards to practice their pronunciation by giving it a go.
Claire Huston
Tortilla de despedida
Feb 3
La semana pasada cumplí con una promesa: hice una tortilla de patatas para los estudiantes de español (algún que otro profesor de inglés metió el tenedor, o incluso los dedos). Me vi obligado a hacer una pequeña, con los ingredientes básicos, porque no había mucho más por mi nevera. Pero parece que cuatro patatas, otros tantos huevos y media cebolleta fueron suficientes para picar algo en el descanso, ponerle los dientes largos a Pilar, saltarme yo la dieta y hacer sonreír a los chicos una mañana fría de jueves.
Una tortilla para despedir a Marieke. El viernes hice otra para celebrar el cumpleaños de un buen amigo. El domingo repetí para comer en la playa (después de protestar por los derribos injustificados en el barrio del Cabanyal). Parece que ejerzo un poco de promoción de lo patrio (¡líbreseme!) a la vez que lleno el buche y hago disfrutar a mi paladar. Porque, según mi experiencia, la tortilla es una de las mejores especialidades que quedan bien en cualquier tipo de evento: una cena rápida de informal, una fiesta de celebración o una simple merienda con los restos del día anterior.
Con pimientos (rojos y verdes al unísono), sin y con cebolla, cubierta de berenjenas fritas y lascas de queso parmesano; rellena de pechuga de pavo o similares, de jamón serrano del bueno (o del malo, ¿qué más da si sabe a jamón?), de mozarela y aguacate; sobre ensalada en juliana, hervida en pisto (a la cazurra, receta de mi cuñado leonés), fría o caliente o templada. Como dijo hace poco una periodista radiofónica, «A mí me da igual si fue hecha dos horas o tres días antes: me la como igual».
El problema es que se me acaban las recetas. ¿Me echáis una mano para ampliar mi cuaderno de tortillas?
J. Landa
