Vamos de rebajas

Yo sí que no he comprado nada en temporada. He esperado a enero, a la época preferida de las marujas, para hacer mis compras (llamémoslas) navideñas. También es mi época preferida porque me encanta la sensación de volver a casa con cien euros menos pero con prendas de ropa que, tres semanas antes, me habrían obligado a pagar el triple. Por favor, que nadie piense que soy un adicto a las compras; es simplemente un vicio cualquiera, como ir a la piscina, el voleibol o la comida italiana.
Esta vez, sin embargo, no vamos a comprar nada: ni a precio de saldo, ni gangas ni nada por el estilo. Vamos a vender: vendamos todo aquello que nos han regalado durante las fiestas y que no nos guste ni lo más mínimo, que ya tuviéramos o que, por hache o por be, no queramos entre nuestras pertenencias. Empiezo yo: una bolsa de cuero negro, la cuarta o quinta que meto en casa.
Se abre la subasta: ¿cuánto me dais? O, mejor, ¿por qué me la cambiáis?
Comments are closed.