La chica que echaba de menos el queso
- ¿Qué te gusta de Valencia? -le pregunté en una de nuestras primeras clases.
- La luz, el Sol y el calor, los bares… -me contestó en un castellano recién aprendido con marcado acento neerlandés.
Un día le enseñé la expresión echar de menos, y su primera reacción fue «Echo de menos el queso de Holanda».
Otro día, querer + infinitivo; su ejemplo fue «Quiero ver el invierno con Sol».
Más tarde llegó el turno del futuro simple, y su ejemplo fue «Volveré en enero a Holanda».
Y ya le ha llegado el momento de hacer las maletas, de ir despidiéndose de todos y de mirar al futuro. Al simple y al compuesto.
Mucha suerte, Marieke. Y gracias por tu ayuda durante los últimos meses.
Pd.: La nota de tu último examen será un secreto que me quedaré yo.
J. Landa
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